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Entre la población predomina la idea de que el progreso en la movilidad y concretamente en el transporte, es viajar más, a más largas distancias y más rápido. De ahí las reivindicaciones de estar conectado con el resto de las ciudades por autopistas y TAV. No obstante, la Comisión Europea declara que ésta no es una política correcta: "Frecuentemente se sostiene que el mejor modo de poner remedio a la saturación consiste simplemente en multiplicar las infraestructuras (...) por lo general esta afirmación es falsa (...) existe siempre una demanda "latente" que se desencadena cuando la capacidad se extiende. A largo plazo la saturación seguirá existiendo. Numerosos estudios y numerosos casos concretos lo demuestran". Por tanto, la construcción de infraestructuras de transporte se ha convertido en una cuestión política, alejada de las consideraciones económicas (p.e., sobre la idoneidad de construirlas en función de las densidades de tráfico) y, por supuesto, alejada no sólo de una mínima sensibilidad ambiental o preocupación por la insostenibilidad del modelo de transporte, sino por la calidad de vida de la población. La UE reconoce la insostenibilidad del actual modelo de transporte, y en sus programas Programa de Actuación Ambiental y en numerosos documentos posteriores ha desarrollado una estrategia a favor de un "transporte sostenible" que consiste en:
El creciente incremento de movilidad demandada por los ciudadanos ha conducido a un modelo de transporte existente que se caracteriza por su fuerte tendencia a incrementar la propia movilidad y a utilizar medios menos eficientes, por lo que se está convirtiendo en uno de los factores más graves de insostenibilidad y de pérdida de calidad de vida. El transporte es responsable de aproximadamente el 60% de las emisiones de CO y el 50% de las de óxidos de nitrógeno, siendo casi el único origen de la creación de compuestos orgánicos volátiles, de ozono troposférico y de cientos de otras sustancias, cuya incidencia sobre el ambiente y la salud es muy poco conocida. Además, produce el 80% de la contaminación acústica. Alrededor del 20% (un 25% en los estados más poblados) de la población de la UE sufre trastornos de salud debido a que soporta niveles de ruido durante el día superiores a los 65 decibelios. Aunque en general no aumentan los niveles de ruidos en las ciudades, sí lo está haciendo la población afectada y el periodo temporal de incidencia El aumento de la movilidad urbana producida en los últimos años en la ciudad, unido a un mayor porcentaje de viajes en vehículo privado, ha provocado un aumento constante de la intensidad de vehículos que circulan por las vías urbanas y una demanda de estacionamiento que puede sobrepasar la oferta de plazas de aparcamiento. El aumento del tráfico rodado ha traído como consecuencia:
El Objetivo general para una Estrategia de la Movilidad será por tanto reducir la movilidad con vehículos privados en la ciudad y mejorar las condiciones de movilidad en medios alternativos al vehículo privado. Se puede concretar en dos objetivos específicos
Las principales actividades que pueden abordarse en la consecución de estos objetivos son:
La sostenibilidad del transporte dependerá de la planificación que se realice de nuestro municipio, no sólo desde la integración y adopción de medidas de carácter urbano, sino también manteniendo y potenciando el desarrollo del medio rural, de forma que obtengamos un municipio más humano y saludable y con una ordenación territorial que compatibilice la actividad económica con la conservación del medio ambiente y la comodidad de las actividades vitales del ciudadano. Más a corto plazo pueden encontrarse soluciones en la utilización de formas de energía renovables y no contaminantes, como los motores eléctricos y fotovoltaicos, las pilas de combustible, los motores híbridos con recuperación de energía eléctrica, además de otras innovaciones para reducir el tamaño de los vehículos, el ruido y la emisión de contaminantes. Todas las mejoras tecnológicas deben ser acompañadas de una mayor diversificación y versatilidad de los medios de transporte, potenciadas por medidas de gestión urbanística, imprescindibles ya en muchas ciudades, como la alternancia de días para el uso del coche, el acceso de uso restringido a residentes en los cascos antiguos, la prioridad invertida en calles de interés comercial y cultural, el incremento y abaratamiento del transporte público, la implantación de facilidades urbanísticas y fiscales para el desplazamiento ecológico y otras medidas complementarias que afectan a la organización espacial y a las estrategias socioeconómicas de las ciudades. Hace falta proyectar una nueva cultura del ciudadano ecológico, capaz de desmitificar los modelos actuales de uso del automóvil, pero para ello es necesario ciertos cambios imprescindibles en el diseño de las ciudades y especialmente en el transporte, potenciando el ahorro y la eficiencia energética frente al derroche, la seguridad frente a las prisas innecesarias, la movilidad ante el atasco y el servicio colectivo como garantía de comodidad y de llegar al punto de destino. Los expertos consideran que la planificación inapropiada de la utilización del suelo, un entorno urbano de baja calidad y la percepción de inseguridad viaria o ciudadana, son los principales factores disuasorios en contra de ir a pie o en bicicleta. Se establecen una serie de recomendaciones para fomentar la práctica de estos medios de transporte como alternativa del vehículo a motor, sobre todo para los desplazamientos cortos por ciudad, se proponen un conjunto de estrategias sobre aspectos como la integración del transporte en la planificación urbana, la recolección de datos, la participación ciudadana y las campañas de información, el diseño de las calles e instalaciones para ciclistas y peatones, así como el incremento de la seguridad.
El sector del transporte es un elemento básico de las sociedades modernas que ha permitido la práctica eliminación de las distancias entre los centros de producción y los de consumo. La globalización económica, el incremento demográfico y del nivel de vida, la concentración de la población en núcleos urbanos y la consolidación de actividades como el turismo, permiten afirmar que las necesidades del transporte aumentarán, a pesar de que es ya una de las principales fuentes de emisiones contaminantes. En consecuencia, la agenda 21 debe considerar:
El municipio de Ponferrada consciente de la necesidad de abordar una estrategia para la movilidad desarrollará dentro de la Agenda Local 21 la misma, si bien existen acciones que han abordado esta problemática de forma puntual. Entre las principales acciones acometidas se encuentra:
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